HISTORIA DEL PIR - (PARTIDO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA) DE BOLIVIA
En la tumultuosa década del 40, se desplegaron tendencias político-ideológicas de profunda trascendencia en el escenario nacional boliviano. El fragor de las luchas de clases y el clamor por la emancipación proletaria abrieron paso a una nueva perspectiva: el marxismo. En este contexto, surgió el Partido de la Izquierda Revolucionaria (PIR), cuyo nacimiento aconteció el 26 de julio de 1940, en un congreso celebrado en la ciudad de Oruro. José Antonio Arze y Ricardo Anaya emergieron como los principales líderes de esta fuerza política.
El PIR se alzó como el partido más eminente de la década del 40, constituyéndose como el primer partido en abrazar plenamente el marxismo como cimiento de su ideología. Su misión inmediata consistió en promover la revolución democrática burguesa como precursora necesaria para el advenimiento del socialismo en Bolivia. Con vehemencia, abogaron por la implementación de una reforma agraria profunda y, si bien con ambigüedad, también plantearon la necesidad del control estatal sobre los ingresos provenientes de la industria minera.
El PIR, como partido marxista de índole revolucionaria, desempeñó un papel preponderante en la izquierda boliviana durante la década de los cuarenta. Su postura independiente y antimperialista se vio inicialmente condicionada por su acercamiento a la influencia soviética en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. En consecuencia, se forjó una alianza entre el PIR y los sectores tradicionales, en franca oposición al gobierno de Gualberto Villarroel.
La adhesión antifascista y pro-aliada del PIR durante la contienda bélica precipitó la caída de Villarroel y, al mismo tiempo, socavó su apoyo en los sectores populares. Esta alianza fortaleció las posibilidades del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) y, en última instancia, sumió al PIR en el ostracismo. En el año 1950, estas contradicciones internas culminaron en una escisión que engendró el nacimiento del Partido Comunista.
Con la llegada de la Revolución de 1952, el PIR se desvaneció por completo, perdiendo su antigua fortaleza y desapareciendo prácticamente en la década de los sesenta. No obstante, su líder, José Antonio Arze, se erigió como una figura destacada en el ámbito del marxismo boliviano, erigiéndose como faro de las ideas comunistas. Con su devoción por la revolución soviética y bajo la influencia del partido comunista ruso, Arze vio la luz en Cochabamba en el año 1905 y desde temprana edad se entregó al ámbito académico.
Arze, incansable defensor de la reforma universitaria, se opuso fervientemente a la guerra del Chaco, rehusando participar en ella. Inicialmente, formó parte del grupo de los nacionalistas de Siles Reyes, brindó su apoyo al gobierno de Toro y posteriormente radicalizó sus posturas. Su ideario marxista, impregnado de un marcado matiz comunista, lo condujo a fundar el Partido de la Izquierda Revolucionaria en 1940. Ese mismo año, se postuló como candidato a la presidencia y repitió su candidatura en 1951.
Arze se enfrentó de manera radical al gobierno de Villarroel y se alió con aquellos que lo derrocaron y ejecutaron, bajo la influencia de la alianza bélica entre los países capitalistas y la Unión Soviética. En 1944, sufrió un atentado que estuvo a punto de cobrar su vida. Además de su dedicación incansable a la causa política, Arze legó una valiosa contribución en el campo de la sociología boliviana a través de obras destacadas como "Proceso de la educación boliviana", "Sociografía del inkario" y "Sociología marxista".
Lamentablemente, José Antonio Arze falleció en 1955 en Cochabamba, dejando un vacío imponente en la historia del marxismo boliviano y en la lucha por la transformación social en nuestra nación.
La escisión interna del PIR en 1950 dio lugar al surgimiento del Partido Comunista de Bolivia, el cual, en esencia, replicó el programa propuesto por el PIR, promoviendo la revolución democrática burguesa como tarea actual y postergando la revolución proletaria. Todo esto no fue más que una repetición de la "teoría" de la revolución por etapas. Así, en la década del 40, diversas corrientes político-ideológicas de gran envergadura comenzaron a emerger en el ámbito nacional, forjando el rumbo histórico de Bolivia.

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